lunes, 19 de marzo de 2012

Como por rastrojos

Hay en el rastro tundamóviles para todos los gustos. Tundamóviles del Partido Pop, tundamóviles del Partido AOR y tundamóviles del Partido Nurromántic. Magafonías que se solapan y se escupen sin descanso: ese Punto Pelota, ese Sálvame... Ese futuro de Asturias, que todos lo quieren próspero y todos lo quieren transparente, y todos los chicos y chicas que pasan unidos van de dos en dos...

Hay en el rastro señoras que, sin menoscabo de su distinción, adornan con fotocopias en blanco y negro los árboles, los postes y los muros. Y no buscan ahítas de angustia, por fortuna, a su perro fugitivo; lo que echan en falta son sus votos. Y no es de extrañar, pues también a ellos en menos de un año se les coge cariño, al ser, a menudo, más inteligentes que las personas. Y hay en los suelos del rastro, como en los buzones, hormigueantes periódicos mesiánicos. Y se juntan allí presumibles aficionados a la hípica que diferencian bien a los potenciales suyos de las causas perdidas.

Y hay allí, por el mismo precio, en cambio, señoras dispuestas a no advertir nada; y se te acercan, y te sonríen, y te sirven en cuatro pliegues una tortilla de pamemas de agencia, aligerada con inquietantes retratos de Tinín II, y se alejan, vivaces autómatas, en busca de otros puños y otras rosas que sumar a su jardín obrero. Y hay en el rastro lindas muchachas con glos y finura que te dicen "Partido Popular", y te dan un fláyer a todo color, y tú jurarías que, al decir "Partido Popular", han pronunciado una ese. Y repasas las catorce letras y no encuentras allí el sonido que inequívocamente has escuchado.

Y echas un vistazo a la foto de la octavilla que te acaban de entregar y piensas: "esta tipa salía en Querido maestro, pero no es Emma Suárez". Y no se trata de Emma Suárez, no, ni llegó jamás a trabajar con Antonio Alcántara. Y no se trata de blancas, ni se trata de turcos. Se trata de Cherines. ¡Cherines! Cherines pertenece a esa clase de sujetos bohemios que no consideran necesario maquillarse el cuello después de haber metido la cabeza en un pastel de Margaret Astor.

¡Alerta con los sofistas y los fotosopistas!

Miro detenidamente los rostros de los candidatos, uno junto a otra, y pienso que si Tinín II y Cherines no han vivido un apasionado romance es, indudablemente, porque ellos no han querido. Yo les doy mi bendición. A ellos y a la mujer que, de tanta elegancia que hay en el rastro últimamente, presumió que yo, que, ajeno a todo trajín, escudriñaba un montón de revistas para médicos, podría decirle a cuánto le dejábamos una lamparucha o no sé qué mierdas que quería comprar esa hija de puta...

Hay también en el rastro juventud de la subversiva. De la indeseable. Juventud desaliñada. Juventud nihilista. Juventud de Badalona. Juventud que dice "¡ahí te pudras en el ostracismo, hombre público!". Juventud que, en resumidas cuentas, lo quiere todo en blanco: del coro al escaño y del escaño al coro. Juventud que, a fin de las resumidas, tarde o temprano sabrá apostatar ante el caballo ganador, o morir de cualquier otro modo.

Hay en el rastro incluso un puesto en el que se lee A.D.R.A., aunque nada tenga que ver con ese gran pueblo en el que "la que no es puta, ladra". Bien pudo Jesús ahuyentar a los mercaderes del templo, pero a los templarios nadie los echó del mercado. Ni a los adventistas, que aún le esperan. Y no me refiero ahora a los del Partido AOR, sino a los evangelistas en general, y a los del pueblo gitano en particular. Repite, repite: pueblo gitano. Ahora intenta decirlo con una ese: pueblo gitano. ¿A que no te sale? Pues las chicas con glos y finura, sí pueden. Ahí la llevas.

Y entre leguis-a-dos-euros-los-estamos-regalando y poemarios de Verlaine en francés, hay en el rastro, además, interviús de los años del felpudo valiente. ¡Cientos! ¡Al menos una! Y no es una metáfora: refrescantes pechos de antaño para nostálgicos licenciosos de hogaño.

Todo esto vi en el rastro.

Y ya de retirada, me encontré con el último candidato del Partido Nurromántic a la alcaldía de mi pueblo. Congregaba bajo la lluvia a no menos de quince personas. Personas con paraguas y personas sin paraguas. Sin paraguas hablaba él; sobre el puerto, cuando llegué a la altura de la multitud. Pues algo está pasando en el puerto. Alguna movida. Tal vez ondee la bandera blanca.